Salir de la burbuja de mis privilegios

Por Tamara Idrobo Tapia

Hace varias semanas me percaté en una estación de tren en Ámsterdam la bandera colocada en esta ventana 🇪🇨 Fue como el imán que atrapó mi vista en el viaje casi a diario para ir a mi trabajo. Desde ese día, cada vez que paso por ahí en el tren no dejo de reflexionar. Pienso en el mensaje de los colores de identidad de esa bandera, esos colores tan míos, esa bandera que representa a una parte de mi esencia.

Me pregunto sobre cuál será la historia de esas personas que viven en este país de tierras bajas, donde se come mucho pan con queso y donde por ahora, estamos chupando el pachequito del invierno que se acerca y que nos privará del calor del sol por al menos, 4 meses. Independientemente de cualquier postura política que tengan quienes viven ahí, segura estoy que les importa mucho lo que sucede en la nación cuya bandera está expuesta en su ventana porque para mí verla, es una señal clara de orgullo.

Hace varios días tuve la oportunidad de conectarme con más personas provenientes de la misma nación que yo. Ha sido un encuentro fantástico, alentador, refrescante. Pero también ha sido un encuentro que me cuestionó mucho… ¿por qué nunca antes me conecté con la #ComunidadEcuatoriana en todos estos años de estar viviendo aquí? Yo tengo las respuestas entre las que enumero el haber vivido unos años bastante intensos entre estar embarazada, parir, dar de lactar, y venga otra vez, y otra vez. Pasé varios años de mi vida entre pañales y malas noches y una casa llena de vida e intensidad representada en el caos de mi hogar que se llena de amor con la presencia de la vida de tres almas por las que siento un amor infinito. Y es que queda claro que ahora mis tres hijos ya no necesitan de esa atención intensa, porque van creciendo al ritmo de la vida.

Otra respuesta se relaciona a mi trabajo, centrada en corazón y alma y con mucha pasión a un trabajo donde me he rodeado de luchas feministas de #AméricaLatina, de esas que le enseñan a una a cuestionarse todos los privilegios y hasta las entrañas del cuerpo y de nuestra existencia que siempre estará politizada mientras el ser mujer sea la causa para vivir el acoso, marginalización y violencia.

Pero otra respuesta fue que en el #Ecuador existió un proceso de transformación de la que me mantenía informada, y fui testiga de cómo el país desintegrado en el que yo viví fue cambiando. Que repito, a mí no me lo contaron, yo viví y viajé en esos aviones llenos de migrantes, pero mis lágrimas de despedida no se comparaban con los dramas de la gente que viajaba representado la migración forzada y no elegida. Es innegable el proceso de cambio vivido, cambió que me llenó de orgullo, y creo yo, de tranquilidad.
Es así que he vivido en mi burbuja de amor, de esperanzas y luchas feministas, desde una realidad tan mía y de la cual no salía por falta de tiempo, y por falta de motivación. Sin embargo, al tener la oportunidad de compartir y conectarme con la gente proveniente de ese país cuya bandera se representa en esta ventana, fui sintiendo esa fuerza, guardada antes, pero incontenible ahora, que me lleva a salir de mi burbuja para enlazarme con otras realidades que no son desconocidas para mí, pero que han sido distantes a la mía. Al empezar a interactuar con tanta gente de la comunidad migrante Ecuatoriana que vive en las Europas, he recordado la fuerza para la organización, la convicción y el compromiso que nos caracteriza a las migrantes ecuatorianas; y me refiero específicamente a las migrantes, porque sí, porque soy feminista y no puedo dejar de mencionar la fuerza que nos define a las mujeres. He salido de mi burbuja y me he encontrado con mujeres organizadas con una claridad política y una determinación de luchar por un cambio que más allá de inspirarme, me ha motivado a enlazarme con ellas para actuar y humildemente, poder aportar.

¿Cómo no salir de nuestra burbuja de privilegios cuando está ocurriendo tanta injusticia en el Ecuador?, y sobre todo, cuando quieren llevar al país al status quo de desigualdad y destrucción del que intentamos salir. Saber informarnos sobre todo lo que sucede allá mientras estamos acá, es el inicio, y saber actuar coordinadamente y colectivamente frente a lo que sucede, son los siguientes pasos para romper con la apatía.

Quienes me conocen saben que si hay algo que me revienta el alma, es la injusticia, y que yo no me paralizo frente a las injusticias sino que al contrario, ahí es cuando me lleno de fuerzas para confrontarla. En esta indignación colectiva, ha sido un bálsamo encontrarme con mujeres Ecuatorianas como yo, aguerridas y determinadas y que con un trabajo organizado y estratégico están confrontando las injusticias con el compromiso sólido por la nación que nos vio nacer a cada una de nosotras. Es un honor unirme a las luchas colectivas de todas y todos quienes deseamos naciones libres de violencia con equidad y justicia social.

Sin duda salí de mi burbuja pero como me dijo una amiga, siempre es bueno volver a ella para refugiarse y recargar energías, y en mi burbuja estaré siempre cuando necesite de momentos de paz. Práctica de autocuidado necesaria cuando se está dispuesta a aportar a las luchas que requieren de muchos esfuerzos y compromisos, luchas incansables por cambios que toman tiempo, pero que llegan.
¡Hasta la Victoria Feminista y Libertaria, Siempre!
#ElFuturoSeráFeminista
#MujeresMigrantes

1 comentario de “Salir de la burbuja de mis privilegios”

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